viernes 28 de septiembre de 2007

Petroquímicas: “Es tan chiflado y obnubilado…”

Contaminación ambiental


Petroquímicas: “Es tan chiflado y obnubilado…”

Por Javier Tucci

Las Ciudades de Ingeniero White y Ensenada (la primera situada a orillas del mar sur de la costa atlántica, mientras su amiga lo hace a la vera del Río de La Plata), poseen las más grandes petroquímicas de la provincia de Buenos Aires. Desde décadas, ininterrumpidamente, contaminan sin piedad a sus poblaciones y alrededores. Las consecuencias son mortales. Cáncer y enfermedades respiratorias, los casos más comunes.




En un mundo adherido al mercado, en el que los más poderosos se enriquecen a costilla de los olvidados, el funcionamiento de la ley del más fuerte ha llegado a la cúspide de la tolerancia humana.
La depredación del hombre se encuentra al límite de sus actos. Para aquellos que creyeron que la industria era la cura de la sociedad para el progreso en los albores de la revolución industrial a mediados del siglo XVIII, la premisa se ha transformado a lo largo de doscientos cincuenta años en la antítesis: “La enfermedad”.
Este texto no intenta acoplarse a una crónica, análisis, nota informativa u opinión, sino que desde este humilde lugar de comunicador social, me permito a través del derecho a la libertad de prensa y en primera persona a: “denunciar y condenar” a todos los que se pasean en camionetas cuatro por cuatro, con sus bolsillos dorados, habiendo recaudado su capital con la salud de hasta sus propios hijos.
A raíz de una conversación que mantuve con un conocido de Punta Alta (sur de la provincia de Buenos Aires, ciudad de la cual soy oriundo), en un tercer piso de la cosmopolita Buenos Aires, me enteré que su sobrina padece leucemia. Es muy común hoy día que la gente que reside en ciudades cercanas a plantas químicas se encuentre afectada por dicha enfermedad y otros padecimientos.
Si la memoria no me falla, desde pequeño, las nubes tóxicas se instalan asiduamente en mi pueblo. Si bien mi residencia actual no transcurre a orillas del mar contaminado de arroyo pareja (playa de Punta Alta), desde hace siete años que mi vida se ha trasladado a las diagonales platenses. Aquí el clima no es más alentador. También asechan los olores, las nubes de color azufre y otros contaminantes.
Ingeniero White (Bahía Blanca) y Ensenada (La Plata) son dos de los innumerables detonadores que se encuentran a la orden de la destrucción mundana. El desmedro del aire, sumado al triunfo del sistema consumista, que se traduce en la irresponsabilidad de cada uno de los que habitan este occidente egoísta y trepador, boicotea y culminará por construir un cielo gris y un suelo ceniza.
Expongo aquí solo dos casos de contaminación ambiental: Ingeniero White y Ensenada. La realidad es que existen miles de plantas contaminantes en toda la Argentina, América Latina y el resto del mundo, que satisfacen a un reducto de yupis que veranean en Punta del Este, mientras toda una sociedad se enferma por la explotación de nuestra tierra madre.
Los datos sobre el calentamiento global no los he inventado yo. Es espeluznante informarse de los estragos que arroja la naturaleza cada día con mayor intensidad.
¿A alguien le interesa la riqueza que rodea a las plantas contaminantes?. ¡Qué pregunta estúpida!...jajajajaja. Que idiota soy. Claro que sí. A todos aquellos que aunque sus hijos respiren su propia muerte… duermen entre sábanas cómplices, intentando solo escalar sobre escalafones fríos de poder cínico.
Las casas de un gris retoño son las mismas que inhalan atardeceres químicos, sin poder lucirse entre naturales esencias. El capital, la ostentación, el progreso… te ha atontado y con ellos te procreas en serie alrededor de un mundo que oprime al semejante.
¡¡¡¡¡Basta!!!!!. La industria que relame el cadáver exquisito de aquel que domina la rapiña insiste en matar tus raíces, hijos, descendencia, las flores, el olor al pasto mojado, los cauces de agua y todo lo que transmita la vida misma.
En la ciudad que me vio nacer, no puede distinguirse el color verdadero del cielo. Los vientos se entremezclan entre ácidos que contemplan las huestes facinerosas de aquellos que alimentan al fin de los tiempos. La ciudad que me ha adoptado, en la que he formado una cierta humilde conciencia, se desvanece entre la bruma de la ciénega vomitiva de los afluentes cancerígenos que se encargan de acechar a víctimas inofensivas y decadentes que uno puede toparse a cada centímetro de aire en descomposición. Pero…¿ finalmente inocentes?.
¡Qué diablos!... estoy harto de tanta hipocresía, demencia y de francotiradores con mercedes benz (¿Por qué debería escribirlo en mayúscula?), que siembran mansiones con maniquíes de folletines de barrio. ¿A quién le sirve poseer tanta riqueza innecesaria y poderosa?. Seguramente estos trajes y floreados tipos reposan en sillones de leopardo disertando frente a sus hijos, desayunándoles pictóricas historias de realeza como la construcción del progreso, a partir de la obra maestre de Maquiavello “El Príncipe” o quizá hasta les mienta y distorsione la real teoría de la que habla Michelle Foucault. Pero… ¿a quién le importa lo que digan estos grandes pensadores?, si lo que se está muriendo es la misma tierra en la que ellos crecieron y desarrollaron sus impresionantes y hasta nefastas ideas y manifiestos. Aquí están en juego las presentes y futuras mentes de los presentes y futuros pensadores y modeladores de nuestra era. ¿Y… cómo quieren éstos poderosos y ficticios padres de familia que la raza humana siga en pie?. Esto no es un pedido, es un llamado a la disolución de las poderosas empresas dueñas del mundo, que construyen su depósito de ceda a costillas de la salud mental y física de sus propias familias. Vivir en el lujo, eso les es importante… único. Insisto, este mensaje aunque peque adhiriéndose a un desenfreno mental de un simple periodista, es lo único que siento para proclamar. En nombre de mi ahijada, de las miles de ahijadas de tantos millones de padrinos que a su vez son tíos, cuñados, hijos, padres y amantes. “Luchar por lo que es de uno… eso es lo único que importa”. ¿Y qué es lo único que nos tiene que importar?... ¡La vida! Ladies & gentleman. La vida misma de todos los seres vivos que habitan este bendito y horroroso planeta. Juntémonos, unamos nuestras fuerzas. Subvirtamos el orden establecido que nos corrompe, que nos mata y creamos en un mundo mejor para poder jugar a la quiniela de manera más sana… aunque sea por doscientos años más, para que los nietos de mis bisnietos puedan seguir apostando aunque sea en la clandestina. Antes que desaparezcan hasta los vicios. Los mismos que matan este esquizofrénico film.