Corro y corro, y las piernas chillan y las puertas del tren que se cierran suavemente como dándome una chance. Uhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me acabo de raspar las rodillas luego de rodar por el suelo silencioso del furgón. De repente, una distante mirada en el interior de un alma, le ruega una seca al faso que está devorando el jardinero- asiduo laburante en los yuyitos de parcelas de Palermo- oriundo de Ituzaingó.
La mirada distante tenía rostro y maquillaje identitario.
-¿Tenés un cigarro loco?
-Sí, tomá, le dije
-Está todo bien acá en el furgón. Soy de Parque Leloir, vengo de la plaza… qué locura de gente
- Sí, yo también, le dije.
A través de los segundos, comencé a desentrañar la teñida personalidad de aquel intruso
Volvió a insistir
Che… ¡Qué locura esa plaza!
-¿Qué locura qué?, le respondí como insistiéndole que dijera algo más
- La plaza pa, escupió en pose
-Sí, ya sé, venimos hablando de la plaza desde que me pediste el pucho, pero no me decís nada más ¿Qué te pasó en la plaza?
-Nada…
Ya el “nada” no me gustó y me decía mucho; nunca entendí ese esfuerzo de preposición, el no saber qué decir; porque si viviste una secuencia anormal a tu estado con/inconsciente, atravesado de premisas de amor, banque y justicia social, no me podés decir: “NADA”.
-Nada, salí del trabajo y… ¿Te dije que trabajaba en el Ministerio de Desarrollo Social?
-No, ¿Y?
-No, porque tengo 22 años y estoy trabajando en el Ministerio para poder ver más de cerca la injusticia
-Ahhhhhh mirá vos, le dije, mientras el quía se fumaba lo último que le quedaba al diminuto piturrito made in Bajo Flores ($5 el baguyo) del jardinero del oeste ¿Y qué te pasa ahora, después de presenciar el verdadero amor de un pueblo que quiere crecer desde la inclusión y el hacer?
-MMMMMMMMMMM Naaaaaaada, que sé yo. El año que viene me meten en planta permanente en el Ministerio.
-Y a mí que me importa, le dije. No le estaba buscando camorra, pero evadía todo el tiempo las preguntas y hacía explícita su real postura frente a la vida; después de todo, él había sacado conversación y dio pie para que le contestase así.
-Ehhhhhhh cheeeeee, no te enojes ¿Por qué me hablás de esa manera?
Sir Leloir empezaba a irritarme con sus cuentitos y su necesidad de demostrar algo que no es, que no siente, que no le nace
-Bueno, cambiando de tema… ¡¡¡Qué groso para uno así, blanquito, como nosotros vissssste. Digo, lo de poder fumarte un churri con estos negros ehhh!!!!
- Sos un racista, un facho hijo de p... La gente como vos no tendría que tener el derecho de pisar las plazas del amor; sólo podés estar donde estás porque papi o mami te dieron ese empleo y porque todavía ninguno de estos NEGROS te escuchó y te molió a palos; pero quédate tranquilo, en cualquier momento se da vuelta la tortilla, YA se está dando a torcer la historia. Queremos tener bien lejos a la gente como vos. Por qué no te vas con tu apartheid al country y te refugias ahí con el matriarcado oligárquico, en vez de merodear por vagones que no te corresponden, que no te merecen.
¡Chau hijo de p…!
viernes 14 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada