Estoy regresando por tercera vez consecutiva de Plaza de Mayo y mi cuerpo se ve envuelto de las mejores sensaciones, de esas que sólo las utopías te permiten vislumbrar cuando un pueblo se enternece y a la vez se transforma o, mejor dicho, cuando una masa uniforme y heterogénea reconfigura las mentes soñadoras y luchadoras, los abrazos por la memoria, los cánticos de amor y fraternidad… y todo acotado a un acto de amor popular que desprende una estela combativa que te impregna de afluentes inclusivos y letreros craneales que se yerguen con letras que hablan por sí solas… “Nunca Más”; se lo están diciendo a todos aquellos que navegan en otros mares ¡Qué digo! Que han naufragado en la codicia, en la Babilonia eterna.
Ellos son los divagantes -pseudo zen nada en el coco y en el cuore- cero ganas de incluir al otro.com, una identidad que avaló y avala la política de vaciamiento y mano dura de Macri; la traición de Cobos; Papel Prensa manchada de sangre; la criminalización de la pobreza y el brindis por la muerte de uno de los mejores conductores populares que supo parir la América Unida, la Patria Grande.
A ellos les decimos:
Hemos recuperado el valor y las ganas de estar, de pararnos, de no subyugarnos nunca más, de aprovechar la presente coyuntura que nos permite palpar el sí se puede hacer las cosas en el camino del esfuerzo, de la participación de TODOS los que queremos ver un país y un mundo más equitativo. El resto, que se quede en su casa viendo los culos que proyecta Tinelli, o siga poniendo el culito conciente para dejarse pinchar por esa aguja hipodérmica que tanto panoptiza y margina.
Las condiciones subjetivas de cada país, es decir el factor de conciencia, organización, dirección, puede acelerar o retrasar la revolución.
Ernesto Guevara
viernes 14 de enero de 2011
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